viernes, 11 de marzo de 2016

Esas mujeres trágicamente especiales (II): Medea

MEDEA

UNA TRAGEDIA

En la tragedia de EURÍPIDES titulada MEDEA se nos presenta a la hija de Eetes, rey de la Cólquide, casada con Jasón, a quien ella había ayudado a obtener el vellocino de oro y así el trono de Yolcos. Pero Jasón repudia a Medea para casarse con Creúsa, princesa Corintia. La maga extranjera no soporta tal humillación y prepara el escarmiento definitivo para el héroe: impregna de veneno un vestido y se lo entrega a Creúsa como regalo de bodas. Tan pronto ésta se lo pone, perecen ella y su padre, quien había acudido en su ayuda. Para rematar su venganza, Medea mata a los niños que ha tenido con Jasón.


UN CUADRO

Cuadro de JOHN WILLIAM WATERHOUSE (1849-1917). Medée. 1907. Óleo sobre lienzo. 134 cm x 107 cm. Colección privada. (Fuente: wikipedia)

UNA ÓPERA

LUIGI CHERUBINI (1760-1842). Medée. ÓPERA en tres actos. 1797. Obertura.

TEXTO de Medea de Eurípides, versos 1323-1360
Jasón
¡Oh detestada, oh mujer horripilante para todos los Dioses y para la raza entera de los hombres y para mí, que has osado atravesar con la espada a los hijos que has parido y hacerme morir privándome de mis hijos! ¡Has hecho eso, y te atreves a mirar a Helios y a la tierra después de cometer crimen tan abominable! ¡Ojalá perezcas! ¡Ahora me torno cuerdo, porque estaba loco cuando desde una morada y desde una tierra bár­baras te llevé al seno de una familia helena, horrible calami­dad, traidora a tu padre y a la tierra que te crió! Pero los dio­ses me infundieron un pensamiento funesto. En efecto, tras de matar a tu hermano al pie de los altares, subiste a la nave Argos adornada de hermosa proa. Así empezaste. Luego, des­pués de casarte conmigo y darme hijos, los matas con motivo de las bodas y del lecho. Ninguna mujer helena se atrevió a eso jamás. ¡Pero antes de ocurrir eso, te juzgué digna de ser mi mujer, contrayendo una unión terrible y funesta para mí, pues eres una leona y no una mujer, y tienes una índole más cruel que la de la tirrena Escila! Pero en vano te abrumaría con mil ultrajes, ya que tienes tanta impudicia natural. ¡Ojalá perezcas, oh abominabilísima, mancillada con el asesinato de tus hijos! ¡En cuanto a mí, habré de llorar mi adverso destino, yo que no gozaré de mis recientes bodas, ni de los hijos que he engendrado y criado, a los que ya no podré ver vivos y a los que he perdido!

Medea

Largamente podría responderte a eso, si no supiera el padre Zeus lo que has recibido de mí y lo que me has dado a cambio. Pero no estaba en tu destino pasar una vida feliz ultrajándome después de despreciar mi lecho. Y ni la joven real, ni Creón, que ha proyectado ese matrimonio, habían de echarme impu­nemente de esta tierra. Si te place, llámame leona y Escila que habita el estrecho Tirreno, pues, a mi vez, te he desgarrado el corazón, como es justo.

TRADUCCIÓN de InterClassica: clic

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