domingo, 6 de diciembre de 2015

Sapere Aude en contexto:¡Quitate las legañas del espíritu!


 El nombre de nuestro Instituto "Sapere Aude" significa "¡Atrévete a saber!", nadie lo ignora.

Son palabras acuñadas por el poeta latino del siglo I a. C. Quinto Horacio Flaco y debemos su divulgación al filósofo alemán Immanuel Kant, quien las incluyó en su ensayo ¿Qué es la Ilustración? (1784).

Horacio escribió esta exhortación en su Epístola II de Epistularum liber primus, una carta en verso que el poeta latino dirigía a su amigo Lolio. En ella Horacio invita a llevar una vida sencilla y hace reflexionar a su amigo sobre la inutilidad de las riquezas y de la ambición, que no reportan más que desvelos y sinsabores e incluso la perversión del propio carácter. Por el contrario, dice Horacio, la vida sencilla y el conformarse con lo necesario liberan al hombre de los miedos, la envidia y los peligros que conllevan la codicia y el ansia de placer. Este ideario es común entre los filósofos antiguos, especialmente los estoicos. Y sin duda en él has reconocido el tópico literario de la aurea mediocritas.

Si la traducción del nombre de nuestro Instituto la sabemos muchos, muy pocos conocen todas las palabras del verso 40 y la primera del 41, las que vienen antes e inmediatamente después del famoso "sapere aude". Y son muy interesantes:

"La mitad del trabajo tiene quien empieza. ¡Atrévete a saber! ¡Comienza!"
Dimidium facti, qui coepit, habet; sapere aude. Incipe

Debía ser una máxima de sabiduría conocida en la Antigüedad, pues como tal lo cita Platón, el filósofo ateniense (s. V a. C.):Ἀρχὴ γὰρ λέγεται μὲν ἥμισυ παντὸς ἐν ταῖς παροιμίαις ἔργου (Leyes VI 753E),

Ahora ya entendemos algo mejor el "Sapere Aude"Pero hay más. Debemos saber que esta exhortación la hace Horacio en relación a Odiseo. Efectivamente, el poeta recuerda a su amigo Lolio que el héroe de la Odisea fue ejemplo de sabiduría y valentía (v. 17: sapientia, virtus) porque no hizo caso de los cantos de sirena, que hubieran conllevado su perdición, ni se dejó engañar por los atractivos de Circe la hechicera, quien lo hubiera convertido en bestia. No se dejó embrutecer el astuto Odiseo porque se atrevió a hacer uso de su inteligencia. ¡Eso es atreverse a saber!

Hasta para ser listo hay que ser valiente.

(33) Para degollar a un hombre, los ladrones se levantan en medio de la noche; para salvarte a ti mismo, ¿no te despertarás? Pues bien, si no quieres sano, correrás enfermo de hidropesía. Y si no pides antes del amanecer un libro y una luz, si no aplicas tu espíritu al estudio y a las cosas honestas, serás torturado en vela por la envidia o el deseo.
(37) Pues ¿por qué lo que te molesta en un ojo te apresuras a sacarlo, pero si la cosa es en el espíritu aplazas el momento de ocuparte al año que viene? 
(1,02,40) La mitad del trabajo tiene quien empieza. ¡Atrévete a saber! ¡Comienza! 

(33) Vt iugulent hominem surgunt de nocte latrones;
ut te ipsum serues, non expergisceris? Atqui
si noles sanus, curres hydropicus; et ni
posces ante diem librum cum lumine, si non
intendes animum studiis et rebus honestis,
inuidia uel amore uigil torquebere.
Nam cur,
quae laedunt oculum, festinas demere, siquid

est animum, differs curandi tempus in annum?
(40) Dimidium facti, qui coepit, habet; sapere aude,

incipi.

HORACIO, Epistulae I,2, 33-40 (en archivo adjunto traducción propia del 33 al final)
IMAGEN: Carbonell Selva, Musa calmando la tempestad (1881), Museo del Prado: clic.

1 comentario:

  1. La información está muy bién,le vendrá perfecto a mi madre aprender esto. Muchas gracias por el aporte, un detalle que incluya los textos en latín. Muchas gracias por su tiempo.Gracias!

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