miércoles, 2 de diciembre de 2015

Hominem pagina nostra sapit: a hombre saben nuestras páginas

Los alumnos de Latín II del IES Sapere Aude estudian en la segunda evaluación su parte de literatura latina: los géneros literarios de la historiografía y de la elegía, y los autores Apuleyo y Marcial.
Más abajo los documentos descargables. Ahora par de muestras.

ELEGÍA: PROPERCIO:
Errat, qui finem vesani quaerit amoris:
verus amor nullum novit habere modum.
Terra prius falso partu deludet arantis,
et citius nigros Sol agitabit equos,
fluminaque ad caput incipient revocare
liquores, aridus et sicco gurgite piscis erit,
quam passim nostros alios transferre dolores:
huius ero vivus, mortuus huius ero.
(PROPERCIO, Elegías, II 15,29-36)
Yerra el que busca un fin al amor enloquecedor: el verdadero amor no sabe tener límite alguno. Antes la tierra con ilusorio fruto burlará al labrador y más pronto el Sol guiará caballos negros y los ríos comenzarán a llevar sus aguas a las fuentes y el pez quedará en seco en el abismo desecado, que yo pudiera apartar mis dolores a otro lado: de ella seré vivo, muerto de ella seré.

EPIGRAMA: MARCIAL
Quid legis Oidipoden caligantemque Thyesten, 
Colchidas et Scyllas, quid nisi monstra legis?
Quid tibi raptus Hylas, quid Parthenopaeus et Attis,
quid tibi dormitor proderit Endymion?
Exutusve puer pinnis labentibus? Aut qui
odit amatrices Hermaphroditus aquas?
Quid te vana iuvant miserae ludibria chartae?
Hoc lege, quod possit dicere vita “meum est”.
Non hic Centauros, non Gorgonas Harpyasque
invenies: hominem pagina nostra sapit
(MARCIAL, X, 4)
¿A qué lees Edipo y al tétrico Tiestes,/ Colquidas y Escilas? ¿Qué son sino monstruosidades lo que lees?/ ¿Qué más te da el rapto de Hilas? ¿Qué más te da Partenopeo y Atis?/ ¿A ti qué te importa el dormilón de Endimión?/ ¿O el niño despojado de escurridizas alas? ¿O el que/ odia a las aguas, Hermafrodito, de él enamoradas?/ ¿Qué te importan los vanos caprichos de un miserable papel?/ Lee eso a lo que la vida puede decir: “es mío”./ Aquí ni centauros ni gorgonas ni harpías/ encontrarás: a hombre saben mis páginas.

NOVELA: APULEYO
Diem primum illum feriatum dedit et cibariis abundanter instruxit praesepium. Nec tamen illa otii saginaeque beatitudo duravit ulterius, sed die sequenti molae quae maxima videbatur matutinus adstituor et illico velata facile propellor ad incurva spatia flexuosi canalis, ut in orbe termini circumfluentis reciproco gressu mea recalcans vestigia vagarer errore certo. Nec tamen sagacitatis ac prudentiae meae prorsus oblitus facilem me tirocinio disciplinae praebui; sed quanquam frequenter, cum inter homines agerem, machinas similiter circumrotari vidissem, tamen ut expertes et ignarus operis stupore mentito defixus haerebam.

(APULEYO, Asno de oro IX, 11) 
Aquel primer día me dio fiesta y abasteció mi pesebre con pienso en abundancia. Mas sin embargo aquella felicidad del descanso y la sobrealimentación no duró más allá, sino que al día siguiente me veo enganchado muy de mañana a una rueda de molino, al parecer la mayor que había, y al punto, con la cabeza cubierta, soy empujado al ruedo de una pista sinuosa para que, en aquella órbita de circulares límites, pisando mis propias huellas en un avance sin fin, anduviera con rumbo seguro. No obstante, como no se me habían olvidado del todo de mi sagacidad y mi prudencia, me mostré torpe en el aprendizaje de mi oficio y aunque con frecuencia, cuando estaba entre los hombres, había visto máquinas girando así en redondo, sin embargo me quedé quieto fingiendo idiotez, como si no tuviera experiencia ni idea de la tarea.



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