jueves, 5 de febrero de 2015

Voces que hablan de esclavitud, muerte en la arena, amor... y la compasión de un amo.

“LAS DIFÍCILES TAREAS DE UN AMO"

Por: Sara Morales y Víctor Cerezo (4ºC Latín)


Sosos, hijo de [**], siracusano nacido en Egipto, se ofrece a Olimpia […] de Atikka, bailarina, que actúa en Zopyros, hijo de [**], galo nacido en Egipto, para trabajar con ella como flautista durante doce meses a partir del mes de Hiperberetaios del año 16, por un salario mensual de 45 dracmas de bronce. No podrá faltar a ningún festival ni a ningún otro compromiso en el que Olimpia esté presente y no prestará servicios a nadie más sin autorización de Olimpia, El guarda de este contrato es Olímpico, hijo de Heródoto, Kleopatreus [..]”. (Contrato en papiro, Pág. 84)

Sosos emprendió su viaje en carro por la Vía Augusta, en Hispania, acompañado de su fiel amigo el esclavo Marcus. Se dirigían a tocar en una posada que estaba en los alrededores del mercado de Livia, ya que Sosos era flautista e iba a tocar acompañado de Marcus, pero en mitad del trayecto, por la provincia Tarraconensis, fueron confundidos con bandidos y un grupo de campesinos los apalearon. Cuando se dieron cuenta de que el esclavo llevaba un collar de hierro grabado con las iniciales de su amo, descubrieron que habían asaltado por error a esas dos personas y para no crear conflictos, los campesinos huyeron. Tras unos minutos, Sosos consiguió levantarse ya que él no estaba tan malherido como Marcus, que le dijo: “Llévame ante mi amo y te recompensará”.

El collar que llevaba el esclavo Marcus llevaba esto grabado: “Atrapadme porque he huido y devolvedme a mi amo, el muy estimable Cethegus en el Mercado de Livia, la tercera región de la ciudad de Roma” (Grabado en un collar de hierro, Pág. 148)

Sosos lleva a Marcus ante su amo, el cual residía en el mercado de Livia y le cuenta lo sucedido. Este recoge su recompensa y se va a tocar la flauta. Con el paso del tiempo, Marcus se va recuperando poco a poco; le menciona a su amo que su hijo está enfermo, a lo que este respondió que si lograba superar las tareas que le iba a ordenar, le daría “la sangre de los gladiadores”, el elixir que curaría la enfermedad de su hijo, y además le liberaría de la esclavitud.

Pues se decía esto de la sangre de los gladiadores:
“Los epilépticos beben la sangre de los gladiadores como si fuera el elixir de la vida […]. Creen que lo más eficaz es, de largo, tragarse la sangre caliente del hombre mientras da el último suspiro, poniendo sus labios directamente sobre la herida, extrayendo la esencia misma de la vida”. (Del libro de Plinio titulado Historia Natural, Pág. 266)

Una de las tareas que le encomendó su amo fue luchar contra un gladiador llamado Lucio Raecio Felix que era su enemigo y deseaba su muerte por encima de todas las cosas. Esa misma noche Marcus le dio a su amo una carta para su mujer Isidora por si no sobrevivía.

Al día siguiente Marcus fue a cumplir su cometido y murió. Al recibir la noticia, el amo decidió concederle los bienes que le había prometido, por su gran servicio y honorabilidad: “En esta tumba yace Marcus, liberto de Lucio, Gayo y Sexto Valerio, de 20 años de edad. Sus amos erigen este monumento en reconocimiento a sus innumerables méritos. “Servidumbre, nunca me resultaste aborrecible. Muerte injusta, te llevaste la libertad de este desdichado”. (Inscripción sepulcral, Pág. 125)

El amo fue a ver a Isidora y a entregarle la carta que Marcus le escribió, en la cual ponía: “Isidora: esta noche tengo que cumplir las tareas de mi amo, las cuales son batirme en duelo con un gladiador enemigo suyo. La recompensa es nuestra libertad y el elixir que curará la enfermedad de nuestro hijo. Te escribo esta carta por si no consiguiese sobrevivir en la lucha. Te quiero”.

Al terminar de leer la carta, Isidora se pone a llorar y escribe angustiada a su hermano pidiendo ayuda: “Isidora a Hermias, su señor hermano, muchos saludos. Haz lo posible por venir mañana; el niño está enfermo. Ha adelgazado y hace seis días que no come. Ven; no vaya a ser que muera mientras no estás aquí. Ten claro que si muere en tu ausencia, puede que Hefestión se encuentre con que me he ahorcado”. (Carta escrita en papiro, Pág. 69)

 Pero el amo de Marcus le da la medicina que curaría a su hijo y también le da la libertad.

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