lunes, 26 de octubre de 2015

Su cuerpo: esa tribu de muchos miembros

ANTROPOLOGÍA HOMÉRICA 
EL HOMBRE ORACULAR
Del latín os, oris "boca", "oracular" es el hombre que habla y todavía no escribe. Su sabiduría se pronuncia, se "sopla" de generación en generación, de boca a oído. Es el hombre que vive hacia fuera. Tiene una peculiar manera de verse a sí mismo.
Por contraposición al hombre "oracular", el hombre que sabe leer y escribir "graba" su sabiduría en forma de signos, de letras, para leerla luego y así poder "re-pensarla" de generación en generación, mano a mano. Es el hombre que vive hacia dentro. Tiene una peculiar manera de verse a sí mismo.

Siempre se ha dicho que las culturas orales muestran modos de expresión y procesos mentales distintos a las culturas escritas.
Por contraposición a un contexto escrito, las culturas orales tienden a ser acumulativas antes que analíticas, conservadoras y tradicionalistas, próximas a un mundo vital inmediato donde prima la acción en vez de la reflexión, la emoción antes que la razón, lo concreto antes que lo abstracto.
En lenguajes relativamente primitivos la abstracción no está desarrollada y, en compensación, tales lenguas posen una riqueza de expresiones referentes a lo concreto y sensible que no se encuentran en lenguas escritas.
Así por ejemplo, Homero usa un gran número de verbos relativos a la vista que en el griego posterior dejan de usarse. Efectivamente, el lenguaje homérico designa modos de ver, pero parece que no tiene conciencia del hecho mismo de ver, del sentido de la vista. Algo semejante ocurre con la concepción homérica del cuerpo. Σῶμα, que en griego clásico significa “cuerpo”, en Homero no se usa jamás con referencia a un ser vivo, sino que significa “cadáver”. Homero, ciertamente, no habla de “cuerpo”, sino de miembros individuales.
Las representaciones del hombre en el arte arcaico nos muestran que la sustancia corporal del hombre no era concebida como una unidad, sino como una pluralidad o agregación. El cuerpo dotado de unidad orgánica en el que todas las partes están relacionadas entre sí, no halla su representación hasta el arte clásico del siglo V. Con anterioridad el cuerpo humano se construye por adición de partes singulares. Los griegos de la época arcaica ven, pues, al hombre articulado.
Algo semejante se nos presenta en el reino de lo anímico.
El hombre homérico no tiene conciencia de ser él mismo el principio de sus propias decisiones, sentimientos y emociones; el hombre de Homero no tiene alma, sino una pluralidad de “órganos anímicos” que lo impulsan a amar, odiar o encolerizarse, sin que él mismo sea capaz de distinguir estas experiencias de actos físicos, puramente somáticos.
Por lo dicho hasta aquí, parece que el hombre perteneciente a una cultura oral no tiene conciencia de su propia unidad y de su individualidad; es tribal en cuanto se siente plenamente integrado e identificado con su grupo. La labor del hombre oracular no consistía en formarse convicciones individuales y únicas, sino en conservar tenazmente los valores del colectivo al que pertenecía, transmitiéndolos a la posteridad de viva voz.
La aparición de un yo o personalidad autónoma como ente o substancia real, capaz de tomar decisiones en el plano moral y de alcanzar el conocimiento, supone un largo proceso que es posterior a Homero y que se consolida en el siglo V a.C. en el marco de una amplia revolución intelectual presidida por el “conócete a ti mismo”, donde juega un papel fundamental la invención del alfabeto.
Sólo así es posible que nazca la “polis”.

La imagen de arriba a la izquierda es el fragmento de una crátera del pintor de Dipilón, de entre el 750 y el 725 a. C.; para más detalles, cliquea.
La imagen de la derecha es una crátera que se guarda en el museo británico (Londres), de cerca del 735 a. C., que muestra por vez primera una nave griega con dos filas de remeros; para saber más, cliquea.
La imagen de abajo a la izquierda es el detalle del ánfora 804 del Pintor del Dípilon, del 750 a. C., que muestra a un difunto en su lecho fúnebre rodeado de plañideras; para más detalles cliquea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada