sábado, 17 de octubre de 2015

Oratoria, orare, perorata: de la palabra a la acción es largo el trecho

Al hilo del género literario de la oratoria (que deben estudiar los alumnos de Griego II), pongo ahora un breve fragmento del orador griego DEMÓSTENES en plena lucha dialéctica contra Filipo de Macedonia, padre de Alejandro Magno, a quien el orador ateniense consideraba un peligro para la autonomía de Atenas y de toda Grecia (como efectivamente así fue).

Demóstenes comienza su segundo discurso contra Filipo haciendo esta reflexión: cuando los oradores dicen lo que hay que hacer, el auditorio aprueba, parece convencido; sin embargo, nadie hace luego lo que hay que hacer. Entonces, ¿por que escuchan?

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"Cada vez, oh, atenienses, que se pronuncian discursos sobre lo que Filipo hace y deshace por la fuerza en contra de la paz, advierto siempre que los discursos que apoyan nuestra opinión dan la impresión de ser justos y beneficiosos, y que si bien los que acusan a Filipo parecen decir todos siempre lo que hay que hacer, sin embargo no se produce absolutamente nada, diríamos, de lo que hay que hacer; ni siquiera algo por lo que valga la pena escuchar estos discursos".

ὅταν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, λόγοι γίγνωνται περὶ ὧν Φίλιππος πράττει καὶ βιάζεται παρὰ τὴν εἰρήνην, ἀεὶ τοὺς ὑπὲρ ἡμῶν λόγους καὶ δικαίους καὶ φιλανθρώπους ὁρῶ φαινομένους, καὶ λέγειν μὲν ἅπαντας ἀεὶ τὰ δέοντα δοκοῦντας τοὺς κατηγοροῦντας Φιλίππου, γιγνόμενον δ᾽ οὐδὲν ὡς ἔπος εἰπεῖν τῶν δεόντων, οὐδ᾽ ὧν εἵνεκα ταῦτ᾽ ἀκούειν ἄξιον·  (Traducción propia)

¡Ese largo trecho de la palabra a la acción!



Conviene recomendar la página web "Retóricas" (http://www.retoricas.com). Además de ofrecer una valiosa colección de discursos, fragmentos y citas de importantes oradores de los últimos tiempos, pasa revista a figuras retóricas, vicios del lenguaje, argumentos y falacias, y también aporta interesante información sobre comunicación, habilidades y recursos comunicativos.

Por cierto que en cuanto a vicios del lenguaje, allí se habla de las MULETILLAS o COLETILLAS, es decir, expresiones innecesarias que se repiten mucho por costumbre y se emplean como apoyo cuando no sabemos qué decir. Pongamos por caso, más o menos, un ejemplo en plan:

"Déjame tranquilo, ¿vale?, y fíjate lo que te digo: yo no sé tú, pero yo por lo menos, la verdad, o sea, para nada, te lo juro, me dedico a escuchar y ovacionar a quienes hablan si luego ello me obliga a cambiar actitudes y tomar medias".

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