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miércoles, 22 de marzo de 2023

¿Esperar veinte años? Si es a Ulises, (quizá) sí.

 Ayer las alumnas de Griego I disfrutaron de una sesión de lectura en la biblioteca de nuestro instituto. 

Leímos juntas Cartas de las heroínas de Ovidio, en concreto la escrita por Penélope al lejano Ulises.

Tras la lectura compartimos también nuestras impresiones sobre el sentir de Penélope y su laboriosa espera.

¿Hasta dónde y cuánto y cómo esperarías tú? Si es que esperas...



Imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bf/JohnWilliamWaterhouse-PenelopeandtheSuitors%281912%29.jpg

domingo, 11 de diciembre de 2016

Practica Griego II probándote con el arco

La prueba del arco
Πηνελόπη δὲ τοῖς μνηστῆρσι τίθησιν Ὀδυσσέως τόξον, παρὰ Ἰφίτου ποτὲ ἔλαβε, καὶ τῷ τοῦτο τείναντι φησι συνοικήσειν. Μηδενὸς δὲ τεῖναι δυναμένου, δεξάμενος Ὀδυσσεὺς τοὺς μνηστῆρας κατετόξευσε σὺν Εὐμαίῳ καὶ Φιλοιτίῳ καὶ Τηλεμάχῳ. Ἀνεῖλε δὲ καὶ Μελάνθιον καὶ τὰς συνευναζομένας τοῖς μνηστῆρσι θεραπαίνας, καὶ τῇ γυκαικὶ καὶ τῷ πατρὶ ἀναγνωρίζεται.
APOLODORO, Epítome 7, 33

1.- Traducir el texto.

2.- Analizar morfológicamente: συνοικήσειν, γυκαικὶ, δυναμένου, ἔλαβε

3.- Analizar sintácticamente: Πηνελόπη δὲ τοῖς μνηστῆρσι τίθησιν Ὀδυσσέως τόξον, παρὰ Ἰφίτου ποτὲ ἔλαβε

4.- Definir los siguientes helenismos indicando de qué palabra del texto proceden: dinámico, misógino, gnomo, tesis.

1.- Traducir el texto.

Penélope entrega a los pretendientes el arco de Odiseo, que una vez recibió de Ifíto, y afirma que se casará con el que lo tense. No pudiendo tensarlo nadie, habiéndolo tomado Odiseo asaeteó a los pretendientes con Eumeo, Filecio y Telémaco. Mató también a Melantio y a las sirvientas que compartían lecho con los pretendientes, y se da a conocer a su mujer y a su padre.

2.- Analizar morfológicamente:

συνοικήσειν: Infinitivo de futuro, voz activa, del vbo. συνοικέω
γυκαικὶ: dativo singular del sustantivo femenino γυνή γυναικός,
δυναμένου: genitivo singular masculino del participio de presente en voz media del vbo. δύναμαι
ἔλαβε: 3ª pers. del singular, indicativo de aoristo, voz activa, vbo. λαμβάνω

4.- Definir los siguientes helenismos indicando de qué palabra del texto proceden

Dinámico: dicho de una persona: notable por su energía y actividad (δυναμένου)
Misógino: se dice de aquel que siente aversión a las mujeres (γυκαικὶ)
Gnomo: ser fantástico, criatura inventada por la imaginación (ἀναγνωρίζεται)
Tesis: conclusión, proposición que se mantiene con razonamientos / disertación escrita elaborada por el aspirante al título de doctor en una universidad (τίθησιν)


IMAGEN: clic

viernes, 4 de marzo de 2016

¿Dónde Nadie?

JORGE LUIS BORGESEL OTRO, EL MISMO (1964)

ODISEA, LIBRO VIGÉSIMO TERCERO


Ya la espada de hierro ha ejecutado
La debida labor de la venganza;
Ya los ásperos dardos y la lanza
La sangre del perverso han prodigado.

A despecho de un dios y de sus mares
A su reino y su reina ha vuelto Ulises,
A despecho de un dios y de los grises
Vientos y del estrépito de Ares.

Ya en el amor del compartido lecho
Duerme la clara reina sobre el pecho
De su rey pero ¿dónde está aquel hombre

Que en los días y noches del destierro
Erraba por el mundo como un perro
Y decía que Nadie era su nombre?


TEXTO: fuente, clic
 IMAGEN: Óleo sobre tabla de J.M.W. TURNER Shipwreck of the Minotaur (1810): más info, clic

jueves, 25 de febrero de 2016

Latín II (2º BCHTO) Unidad Didáctica 9

JORGE GUILLÉN, HOMENAJE, 1967

Naúfrago atónito
Por la costa internándose ODISEO,
Naúfrago así, desnudo,
Oteó unas doncellas.
Y corrieron. Inmóvil y radiante,
Una sola se erguía. ¡Qué estupor!
Mal cubierto con hojas habló el náufrago,
Voz ferviente, mirada embelesada.
“¿Quién eres, oh bellísima
De tan cándidos brazos? ¿Una diosa
Descendida a una tierra de mortales,
O si sólo mujer,
A la par de los dioses?
Felices sean quienes te engendraron.
Mis ojos nunca vieron tal belleza,
Digna de Ártemis, hija del gran Zeus.
Una vez nada más
Me sentí conmovido como ahora.
En Delos fue. Junto al altar de Apolo
vi un arbusto de palma tan feliz
Y esbelto que tembló mi corazón.
Perdóname que llegue así, desnudo.”
Sonrió la mujer de brazos cándidos.
“Forastero, quien seas...” Sonreía,
Señoril, luminosa. ¡Nausicaa!

Fuente: Jorge Guillén. Aire Nuestro. Homenaje. Y otros poemas. Final. Edición crítica de Óscar Barrero Pérez. Barcelona: Tusquets, 2008. Cf.: virgi.pla IES Serpis)
Imagen: Salvator RosaOdiseo y Nausícaa (1650) – óleo sobre lienzo, 194,5 x 144 cm, Museo del Hermitage, San Petersburgo (Fuente: clic).

domingo, 10 de enero de 2016

Estratofonte y Olímpico se llevaron más de un par

LUCILIO Anthologia Graeca 
Libro 11, epigrama 77

De Odiseo, de vuelta a casa sano y salvo tras veinte años,
reconoció el rostro Argos al verlo, su perro.
Pero tú después de boxear, Estratofonte, durante cuatro horas,
no ya para los perros eres irreconocible, sino para tu ciudad.
Y si quisieras tu propio rostro contemplar en un espejo,
"No soy Estratofonte", tú mismo dirías bajo juramento.

Εἰκοσέτους σωθέντος Ὀδυσσέος εἰς τὰ πατρῷα
ἔγνω τὴν μορφὴν Ἄργος ἰδὼν ὁ κύων·
ἀλλὰ σὺ πυκτεύσας, Στρατοφῶν, ἐπὶ τέσσαρας ὥρας
οὐ κυσὶν ἄγνωστος, τῇ δὲ πόλει γέγονας.
ἢν ἐθέλῃς τὸ πρόσωπον ἰδεῖν ἐς ἔσοπτρον ἑαυτοῦ,
“Οὐκ εἰμὶ Στρατοφῶν,” αὐτὸς ἐρεῖς ὀμόσας.


LUCILIO Anthologia Graeca 
Libro 11, epigrama 76

Con jeta semejante, Olímpico, ni a una fuente
te acerques ni te mires en ningún cristalino manantial.
Y es que tú, como Narciso, al ver tu rostro manifiesto
morirás odiándote a ti mismo hasta la muerte.

Ῥύγχος ἔχων τοιοῦτον, Ὀλυμπικέ, μήτ' ἐπὶ κρήνην
ἔλθῃς, μήτ' ἐνόρα πρός τι διαυγὲς ὕδωρ.
καὶ σὺ γὰρ ὡς Νάρκισσος ἰδὼν τὸ πρόσωπον ἐναργὲς
τεθνήξῃ μισῶν σαυτὸν ἕως θανάτου.





TRADUCCIÓN propia.

jueves, 10 de diciembre de 2015

¡Cuenta de ti y de Troya, forastero! Por partida doble

Con los archivos que aparecen más abajo los alumnos de Latín y Griego de 2º BCHTO comparten un par de textos que llamamos "dobles" (en "cara A"   texto en latín y en "cara B" texto en griego). Los han ido estudiando a lo largo del mes de noviembre.
Antes un par de lecturas.

ALCINOO, REY DE LOS FEACIOS, SE DIRIGE A ODISEO AL FINAL DEL LIBRO VIII DE LA ODISEA:
"Ea, habla y cuéntame sinceramente por dónde anduviste perdido y a qué regiones llegaste especificando qué gentes y que ciudades bien pobladas había en ellas; así como también cuáles hombres eran crueles, salvajes e injustos, y cuáles hospitalarios y temerosos de los dioses. Dime por qué lloras y te lamentas en tu ánimo cuando oyes referir el azar de los argivos, de los dánaos y de Ilión. Diéronselo las deidades, que decretaron la muerte de aquellos hombres para que sirvieran a los venideros de asunto para sus cantos. ¿Acaso perdiste delante de Ilión algún deudo como tu yerno ilustre o tu suegro, que son las personas más queridas después de las ligadas con nosotros por la sangre y el linaje? ¿O fue, por ventura, un esforzado y agradable compañero, ya que no es inferior a un hermano el compañero dotado de prudencia?".

ἀλλ' ἄγε μοι τόδε εἰπὲ καὶ ἀτρεκέως κατάλεξον,
ὅππῃ ἀπεπλάγχθης τε καὶ ἅς τινας ἵκεο χώρας
ἀνθρώπων, αὐτούς τε πόλιάς τ' ἐῢ ναιεταούσας,
ἠμὲν ὅσοι χαλεποί τε καὶ ἄγριοι οὐδὲ δίκαιοι,
οἵ τε φιλόξεινοι καί σφιν νόος ἐστὶ θεουδής.
εἰπὲ δ' ὅ τι κλαίεις καὶ ὀδύρεαι ἔνδοθι θυμῷ
Ἀργείων Δαναῶν ἠδ' Ἰλίου οἶτον ἀκούων.
τὸν δὲ θεοὶ μὲν τεῦξαν, ἐπεκλώσαντο δ' ὄλεθρον
ἀνθρώποισ', ἵνα ᾖσι καὶ ἐσσομένοισιν ἀοιδή.
ἦ τίς τοι καὶ πηὸς ἀπέφθιτο Ἰλιόθι πρό,
ἐσθλὸς ἐών, γαμβρὸς ἢ πενθερός; οἵ τε μάλιστα
κήδιστοι τελέθουσι μεθ' αἷμά τε καὶ γένος αὐτῶν.
ἦ τίς που καὶ ἑταῖρος ἀνὴρ κεχαρισμένα εἰδώς,
ἐσθλός; ἐπεὶ οὐ μέν τι κασιγνήτοιο χερείων
γίνεται, ὅς κεν ἑταῖρος ἐὼν πεπνυμένα εἰδῇ.»                

HOMERO, Odisea, VIII, 573-586 

ENEAS SE DIRIGE A DIDO AL COMIENZO DEL LIBRO SEGUNDO DE LA ENEIDA:
"Indecible, oh reina, es el dolor que me mandas reavivar: cómo hundieron los dánaos la opulencia de Troya y aquel reino desdichado, la mayor desventura que llegué a contemplar y en que tomé yo mismo parte considerable ¿Qué mirmidón o dólope o soldado de Ulises, el del alma de piedra, contando tales cosas lograría poner freno a sus lágrimas? Además ya va la húmeda noche bajando con presura desde el cielo y las estrellas que se van poniendo nos invitan al sueño. Pero si tantas ansias sientes por conocer nuestras desgracias y escuchar brevemente la agonía de Troya, por más que recordarlo me horroriza… empezaré".
Infandum, regina, iubes renouare dolorem,
Troianas ut opes et lamentabile regnu
eruerint Danai, quaeque ipse miserrima uidi
et quorum pars magna fui. quis talia fando
Myrmidonum Dolopumue aut duri miles Vlixi
temperet a lacrimis? et iam nox umida caelo

praecipitat suadentque cadentia sidera somnos.
sed si tantus amor casus cognoscere nostros
et breuiter Troiae supremum audire laborem,
quamquam animus meminisse horret luctuque refugit,
incipiam. 
VIRGILIO, Eneida, II, 3-13a
IMÁGENES: La primera: Lienzo de Francesco Hayez (1814-1815), Nápoles, Galleria Nazionale di Capodimonte  -  La segunda: Lienzo de Pierre-Narcisse Guérin (1815), París, Louvre

domingo, 6 de diciembre de 2015

Sapere Aude en contexto:¡Quitate las legañas del espíritu!


 El nombre de nuestro Instituto "Sapere Aude" significa "¡Atrévete a saber!", nadie lo ignora.

Son palabras acuñadas por el poeta latino del siglo I a. C. Quinto Horacio Flaco y debemos su divulgación al filósofo alemán Immanuel Kant, quien las incluyó en su ensayo ¿Qué es la Ilustración? (1784).

Horacio escribió esta exhortación en su Epístola II de Epistularum liber primus, una carta en verso que el poeta latino dirigía a su amigo Lolio. En ella Horacio invita a llevar una vida sencilla y hace reflexionar a su amigo sobre la inutilidad de las riquezas y de la ambición, que no reportan más que desvelos y sinsabores e incluso la perversión del propio carácter. Por el contrario, dice Horacio, la vida sencilla y el conformarse con lo necesario liberan al hombre de los miedos, la envidia y los peligros que conllevan la codicia y el ansia de placer. Este ideario es común entre los filósofos antiguos, especialmente los estoicos. Y sin duda en él has reconocido el tópico literario de la aurea mediocritas.

Si la traducción del nombre de nuestro Instituto la sabemos muchos, muy pocos conocen todas las palabras del verso 40 y la primera del 41, las que vienen antes e inmediatamente después del famoso "sapere aude". Y son muy interesantes:

"La mitad del trabajo tiene quien empieza. ¡Atrévete a saber! ¡Comienza!"
Dimidium facti, qui coepit, habet; sapere aude. Incipe

Debía ser una máxima de sabiduría conocida en la Antigüedad, pues como tal lo cita Platón, el filósofo ateniense (s. V a. C.):Ἀρχὴ γὰρ λέγεται μὲν ἥμισυ παντὸς ἐν ταῖς παροιμίαις ἔργου (Leyes VI 753E),

Ahora ya entendemos algo mejor el "Sapere Aude"Pero hay más. Debemos saber que esta exhortación la hace Horacio en relación a Odiseo. Efectivamente, el poeta recuerda a su amigo Lolio que el héroe de la Odisea fue ejemplo de sabiduría y valentía (v. 17: sapientia, virtus) porque no hizo caso de los cantos de sirena, que hubieran conllevado su perdición, ni se dejó engañar por los atractivos de Circe la hechicera, quien lo hubiera convertido en bestia. No se dejó embrutecer el astuto Odiseo porque se atrevió a hacer uso de su inteligencia. ¡Eso es atreverse a saber!

Hasta para ser listo hay que ser valiente.

(33) Para degollar a un hombre, los ladrones se levantan en medio de la noche; para salvarte a ti mismo, ¿no te despertarás? Pues bien, si no quieres sano, correrás enfermo de hidropesía. Y si no pides antes del amanecer un libro y una luz, si no aplicas tu espíritu al estudio y a las cosas honestas, serás torturado en vela por la envidia o el deseo.
(37) Pues ¿por qué lo que te molesta en un ojo te apresuras a sacarlo, pero si la cosa es en el espíritu aplazas el momento de ocuparte al año que viene? 
(1,02,40) La mitad del trabajo tiene quien empieza. ¡Atrévete a saber! ¡Comienza! 

(33) Vt iugulent hominem surgunt de nocte latrones;
ut te ipsum serues, non expergisceris? Atqui
si noles sanus, curres hydropicus; et ni
posces ante diem librum cum lumine, si non
intendes animum studiis et rebus honestis,
inuidia uel amore uigil torquebere.
Nam cur,
quae laedunt oculum, festinas demere, siquid

est animum, differs curandi tempus in annum?
(40) Dimidium facti, qui coepit, habet; sapere aude,

incipi.

HORACIO, Epistulae I,2, 33-40 (en archivo adjunto traducción propia del 33 al final)
IMAGEN: Carbonell Selva, Safo (1881), Museo del Prado: clic.

martes, 17 de noviembre de 2015

La muerte esperaba mientras Argos esperaba

Los alumnos de Griego I (1º BCHTO) del IES Sapere Aude realizaron hace días un ejercicio de lectura sobre un fragmento del canto XXIII de la Odisea (ver la entrada del Lunes 9 de Noviembre: cliquea).
El correspondiente cuestionario preguntaba por un personaje de la obra que, además de Euriclea, había reconocido a Odiseo aun disfrazado de mendigo.
Euriclea reconoció al héroe por una cicatriz infligida por el colmillo de un jabalí. Ahora bien, el porquero Eumeo y el propio Telémeco no reconocieron a Odiseo, sino que fue este quien tuvo que darse a conocer.
Nos queda el viejo perro Argos. Él supo de inmediato a quién tenía delante. Lo vio y murió en el acto.
"De Argos entonces se apoderó la Moira de negra muerte tan pronto como volvió a ver a Odiseo tras veinte años".
Ἄργον δ᾽ αὖ κατὰ μοῖρ᾽ ἔλαβεν μέλανος θανάτοιο, αὐτίκ᾽ ἰδόντ᾽ Ὀδυσῆα ἐεικοστῶι ἐνιαυτῶι.
Argos estaba esperando a su amo.

Odisea, Canto XVII, 290-327

Así éstos conversaban. Y un perro que estaba echado, alzó la cabeza y las orejas: era Argos, el can del paciente Odiseo, a quien éste había criado, aunque luego no se aprovechó del mismo porque tuvo que partir a la sagrada Ilión. Anteriormente llevábanlo los jóvenes a correr cabras montesas, ciervos y liebres; mas entonces, en la ausencia de su dueño yacía abandonado sobre mucho fimo de mulos y de bueyes que vertían junto a la puerta a fin de que los siervos de Odiseo lo tomasen para estercolar los dilatados campos: allí estaba tendido Argos, todo lleno de garrapatas. Al advertir que Odiseo se aproximaba, le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas, mas ya no pudo salir al encuentro de su amo; y éste cuando lo vio enjugóse una lágrima que con facilidad logró ocultar a Eumeo, a quien hizo después esta pregunta:

—¡Eumeo! Es de admirar que este can yazga en el fimo, pues su cuerpo es hermoso; aunque ignoro si, con tal belleza, fue ligero para correr o como los que algunos tienen en su mesa y sólo por lujo los crían sus señores.

Y tú le respondiste así, porquerizo Eumeo:

—Ese can perteneció a un hombre que ha muerto lejos de nosotros. Si fuese tal como era en el cuerpo y en la actividad cuando Odiseo lo dejó al irse a Troya, pronto admirarías su ligereza y su vigor: no se le escapaba ninguna fiera que levantase, ni aun en lo más hondo de intrincada selva, porque era sumamente hábil en seguir un rastro. Mas ahora abrúmanle los males a causa de que su amo murió fuera de la patria, y las negligentes mozas no lo cuidan, porque los siervos, así que el amo deja de mandarlos, no quieren trabajar como es razón; que el largovidente Zeus le quita al hombre la mitad de la virtud el mismo día en que cae esclavo.

Diciendo así, entróse por el cómodo palacio y se fue derecho a la sala, hacia los ilustres pretendientes. Entonces la Moira de la negra muerte se apoderó de Argos después que tornara a ver a Odiseo al vigésimo año.   

Traducción de wikisource: cliquea y texto griego tomado de Bibliotheca Augustana: cliquea.
La imagen es un cuadro del pintor holandés Paulus Potter (1626-1654) hoy en el Museo Hermitage de San Petesburgo (Rusia)

lunes, 9 de noviembre de 2015

...era aquel forastero al que todos ultrajaban en el palacio.

Odisea. Canto XXIII, 1-95 y 166-209
Traducción de Luis Segalá y Estalella (clik)
Muy alegre se encaminó la vieja a la estancia superior para decirle a su señora que tenía dentro de la casa al amado esposo. Apenas llegó, moviendo firmemente las rodillas y dando saltos con sus pies, inclinóse sobre la cabeza de Penelopea y le dijo estas palabras:
—Despierta, Penelopea, hija querida, para ver con tus ojos lo que ansiabas todos los días. Ya llegó Odiseo, ya volvió a su casa, aunque tarde, y ha dado muerte a los ilustres pretendientes que contristaban el palacio, se comían los bienes y violentaban a tu hijo.

Respondióle la discreta Penelopea: —¡Ama querida! Los dioses te han trastornado el juicio; que ellas pueden entorpecer al muy discreto y dar prudencia al simple, y ahora te dañaron a ti, de ingenio tan sesudo. ¿Por qué te burlas de mí, que padezco en el ánimo multitud de pesares, refiriéndome embustes y despertándome del dulce sueño que me tenía amodorrada por haberse difundido sobre mis párpados? No había descansado de semejante modo desde que Odiseo se fue para ver aquella Ilión perniciosa y nefanda. Mas, ea, torna a bajar y ocupa tu sitio en el palacio: que si otra de mis mujeres viniese con tal noticia a despertarme, pronto la mandaría al interior de la casa de vergonzosa manera; pero a ti la senectud te salva.
Contestóle su ama Euriclea: —No me burlo hija querida; es verdad que vino Odiseo y llegó a esta casa, como te lo cuento: era aquel forastero a quien todos ultrajaban en el palacio. Tiempo ha sabía Telémaco que se hallaba aquí; mas con prudente ardid ocultó los intentos de su padre, para que pudiese castigar las violencias de aquellos hombres orgullosos.

Así habló. Alegróse Penelopea y, saltando de la cama, abrazó a la vieja, dejó que cayeran lágrimas de sus ojos, y profirió estas aladas palabras:
—Pues, ea, ama querida, cuéntame la verdad, si es cierto que vino a esta casa, como aseguras, y de qué manera logró poner las manos en los desvergonzados pretendientes estando él solo y hallándose los demás siempre reunidos en el interior del palacio.

Respondióle su ama Euriclea:

—No lo he visto, no lo sé, tan sólo percibí el suspirar de los que caían muertos, pues nosotras permanecimos, llenas de pavor, en lo más hondo de la sólida habitación con las puertas cerradas hasta que tu hijo Telémaco fue desde la sala y me llamó por orden de su padre. Hallé a Odiseo de pie entre los cadáveres, que estaban tendidos en el duro suelo, a su alrededor, los unos encima de los otros: se te holgará el ánimo de verle manchado de sangre y polvo, como un león.

Ahora yacen todos juntos en la puerta del patio y Odiseo ha encendido un gran fuego, azufra la magnífica morada y me envió a llamarte. Sígueme, pues, a fin de que ambos llenéis vuestro corazón de contento, ya que padecisteis tantos males. Por fin se cumplió aquel gran deseo. Odiseo tornó vivo a su hogar, hallándolos a ti y a tu hijo; y a los pretendientes que lo ultrajaban, los ha castigado en su mismo palacio.

Contestóle la discreta Penelopea:
—¡Ama querida! No cantes aún victoria regocijándote con exceso. Bien sabes cuan grata nos había de ser su venida a todos los del palacio y especialmente a mí y al hijo que engendramos; pero la noticia no es cierta como tú la das, sino que alguno de los inmortales ha muerto a los ilustres pretendientes, indignado de ver sus dolorosas injurias y sus malvadas acciones. Que no respetaban a ningún hombre de la tierra, malo o bueno que a ellos se llegara; y de ahí viene que, a causa de sus iniquidades, hayan padecido tal infortunio. Pero la esperanza de volver feneció lejos de Acaya para Odiseo, y éste también ha muerto.

Respondióle en el acto su ama Euriclea:
—¡Hija mía! ¡Qué palabras se te escaparon del cerco de los dientes, al decir que jamás volverá a esta casa tu marido, cuando ya está junto al hogar! Tu ánimo es siempre incrédulo. Mas, ea, voy a revelarte otra señal manifiesta: la cicatriz de la herida que le infirió un jabalí con su blanco diente. La reconocí mientras le lavaba y quise decírtelo; pero él, con sagaz previsión, me lo impidió tapándome la boca con sus manos. Sígueme, que yo misma me doy en prenda y, si te engaño, me matas haciéndome padecer la más deplorable de las muertes.

Contestóle la discreta Penelopea:

—Ama querida! Por mucho que sepas, difícil es que averigües los designios de los sempiternos dioses. Mas, con todo, vamos adonde está mi hijo, para que yo vea muertos a los pretendientes y a quien los ha matado.

Dijo así, y bajó de la estancia superior revolviendo en su corazón muchas cosas: si interrogaría a su marido desde lejos, o si, acercándose a él, le besaría la cabeza y le tomaría las manos. Después que entró en la sala, trasponiendo el pétreo umbral, fue a sentarse enfrente de Odiseo, al resplandor del fuego en la pared opuesta, pues el héroe se hallaba sentado de espaldas a una elevada columna, con la vista baja, esperando si le hablaría su ilustre consorte así que en él pusiera los ojos. Mas Penelopea permaneció mucho tiempo sin desplegar los labios por tener el corazón estupefacto: unas veces, mirándole fijamente a los ojos, veía que aquél era realmente su aspecto; y otras no le reconocía a causa de las miserables vestiduras que llevaba.
[…]
¡Desdichada! Los que viven en olímpicos palacios te dieron corazón más duro que a las otras débiles mujeres. Ninguna se quedaría así, con ánimo tenaz, alejada de su marido, cuando éste, después de pasar tantos males, vuelve en el vigésimo año a la patria tierra. Pero ve, nodriza, y aparéjame la cama para que pueda acostarme, que ésa tiene en su pecho corazón de hierro.
Contestóle la divina Penelopea:
—¡Desdichado! Ni me entono, ni me tengo en poco, ni me admiro en demasía; pues sé muy bien cómo eras cuando partiste de Itaca en la nave de largos remos. Ve, Euriclea, y ponle la fuerte cama en el exterior de la sólida habitación que construyó él mismo: sácale de allí la fuerte cama y aderézale el lecho con pieles, mantas y colchas espléndidas.

Habló de semejante modo para probar a su marido; pero Odiseo, irritado, díjole a la honesta esposa:

—¡Oh mujer! En verdad que me da gran pena lo que has dicho. ¿Quién me habrá trasladado el lecho? Difícil le fuera hasta al más hábil, si no viniese un dios a cambiarlo fácilmente de sitio; mas ninguno de los mortales que hoy viven, ni aun de los más jóvenes, lo movería con facilidad, pues hay una gran señal en el labrado lecho que hice yo mismo y no otro alguno. Creció dentro del patio un olivo de alargadas hojas, robusto y floreciente, que tenía el grosor de una columna. En torno suyo labré las paredes de mi cámara, empleando multitud de piedras, la cubrí con excelente techo y la cerré con puertas sólidas firmemente ajustadas.

Después corté el ramaje de aquel olivo de alargadas hojas; pulí con el bronce su tronco desde la raíz, haciéndolo diestra y hábilmente; lo enderecé por medio de un nivel para convertirlo en pie de la cama, y lo taladré todo con un barreno. Comenzando por este pie, fui haciendo y pulimentando la cama hasta terminarla, la adorné con oro, plata y marfil, y extendí en su parte interior unas vistosas correas de piel de buey, teñidas de púrpura. Tal es la señal que te doy; pero ignoro, oh mujer, si mi lecho sigue incólume o ya lo trasladó alguno, habiendo cortado el pie de olivo.

Así le dijo; y Penelopea sintió desfallecer sus rodillas y su corazón, al reconocer las señales que Odiseo daba con tal certidumbre. Al punto corrió a su encuentro, derramando lágrimas, echóle los brazos alrededor del cuello, le besó en la cabeza y le dijo: —No te enojes conmigo, Odiseo…

CUESTIONARIO
1.      La Odisea puede ser dividida en tres partes de acuerdo a su contenido. Señala los cantos que ocupan cada una de esas tres partes y explica cuál es el tema fundamental de cada una de ellas.
2.      Resume brevemente el texto que has leído.
3.      ¿Quién es Euriclea? Hay otro personaje en el poema relacionado estrechamente con Odiseo que también lo reconoce al llegar, ¿a quién nos referimos?
4.      ¿En qué canto del poema se entera Telémaco de la presencia de su padre en Ítaca? ¿En qué condiciones llega y permanece Odiseo en Ítaca y por qué razón? ¿De dónde viene Odiseo cuando llega a Ítaca?
5.      ¿Quiénes son los pretendientes y a qué se dedican en el palacio de Odiseo?
6.      ¿Cuál es la actitud de Penélope en relación a los pretendientes?
7.      Investiga: ¿Por qué dice Euriclea que Odiseo “azufra la magnífica morada”? (lín. 31)
8.      En lín. 43 es verso formular: “¿qué palabras se te escaparon del cerco de los dientes?”. Explica a qué llamamos “dicción formular”.
9.      ¿De qué forma dice Euriclea que descubrió la identidad de Odiseo?
10.   Explica cómo comprueba Penélope la identidad de Odiseo.


EL DOCUMENTO CON TEXTO Y CUESTIONARIO PARA SU DESCARGA, AL FINAL.
IMÁGENES: Relieve del Heroon de Trysa (Kunsthistorisches Museum, Viena); Estatua de Penélope (Museos Vaticanos, Roma).



Loreena McKennitt - Penelope's Song (del album: "Troubadours On the Rhine", 2012)
Now that the time has come Soon gone is the day There upon some distant shore You'll hear me say. Long as the day in the summer time Deep as the wine dark sea I'll keep your heart with mine. Till you come to me.There like a bird I'd fly High through the air Reaching for the sun's full rays Only to find you there. And in the night when our dreams are still Or when the wind calls free I'll keep your heart with mine Till you come to me. Now that the time has come Soon gone is the day There upon some distant shore You'll hear me say. Long as the day in the summer time Deep as the wine dark sea I'll keep your heart with mine. Till you come to me.